El encanto duró poco. Twitter dijo que la palabra sólo era buena si era poca. Después llegaron las redes sociales y el mundo se llenó de videos de gatos. Después instagram y la palabra dio paso a la imagen, y tik tok y los micro videos y así, a fin de cuentas, la palabra volvió a esconderse como siempre.
En aquella época abrí un blog que, increíblemente, todavía sobrevive. En él escribo, pliego y pinto. Las soledades se manifiestan en muchos idiomas, en una torre de Babel moderna en la que entre ellas buscan compañía.
Pueden buscarme allí.
https://danielnaranjo.blogspot.com/